Punto de venta
la venta de mostrador — el ticket que se cobra con el cliente enfrente
Es para ti si
- Cobra de frente, con el cliente esperando
- Tiene caja, mostrador o punto de venta
- Suma con calculadora y anota en una libreta
- Necesita saber cuánto se vendió hoy y si la caja cuadró
- Tiene varias personas cobrando en turnos distintos
- Pidió un punto de venta, una caja o cortes de caja
Punto de venta
Cobrar de frente: buscas, cobras, das cambio, y el inventario baja solo.
No se cobra sin abrir la caja
Lo primero del día es abrir tu caja diciendo con cuánto empiezas —el cambio que dejas en el cajón—. Todo lo que cobres queda a tu nombre hasta que la cierres.
Puede parecer un paso de más y es justo lo contrario: es lo que hace que el corte signifique algo. Sin un turno con dueño, una diferencia de doscientos pesos al final del día no es de nadie, y una caja que no es de nadie no se cuida.
Si otra persona toma la caja, cierra la tuya y abre la suya. Dos personas no comparten un turno.
Cobrar
El campo de arriba no pierde el foco nunca: un lector de códigos de barras teclea el código y remata con Enter, y con eso el artículo entra al ticket. Sin lector, se escribe el nombre.
Al cobrar se elige cómo paga. Si es efectivo, el cambio se calcula mientras tecleas cuánto te dio: es el número que se mira mientras se cuentan los billetes, no algo que aparezca al final.
Cobrar hace tres cosas de golpe, o ninguna:
1. Guarda el ticket con su folio. 2. Baja el inventario del almacén de esa caja. 3. Registra el ingreso en Ingresos, ya cobrado.
"Tres cuartos" y "dame $10 de eso"
Lo que se vende por kilo, litro o metro no entra de uno en uno: al tocarlo se pregunta cuánto, y se puede contestar de las dos formas en que la gente pide.
- Por kilo: se teclea
0.750y a un lado se ve lo que va a costar. - Por dinero: se teclea
10y a un lado se ve cuánto se lleva —0.400 kg—.
Pidiendo por dinero se cobra exactamente lo que se teclea: $10 son $10. Al revés —multiplicando la cantidad por el precio— acabarían siendo $9.98, y eso lo nota el cliente antes que nosotros.
Si el producto no lleva la cuenta de cuántos hay, por dinero no se calcula nada: se cobran los $10 tal cual, porque no hay anaquel del que descontar.
Lo que se vende por pieza no cambia: un toque y al ticket, con su + y su −. En el ticket, el renglón a granel trae su cantidad escribible, para corregir de 0.750 a 0.800 sin borrar el renglón.
Todavía no leemos la báscula: el peso se teclea.
Las teclas rápidas
Debajo del buscador aparece lo que más vendes, para tocar en vez de teclear.
No se configura: sale de tus propias ventas de los últimos treinta días y se afina solo. Una lista de "destacados" hecha a mano se llena el primer día y a los tres meses enseña lo que se vendía en marzo.
Lo que más gana con esto es lo que no tiene código de barras —las tortillas, lo que va a granel—, porque sin una tecla hay que escribir el nombre completo con el cliente enfrente. Y como suelen ser los que más rotan, suben solos.
Una tienda recién abierta ve ahí lo último que dio de alta, que es justo lo que acaba de capturar para empezar a vender.
El ticket
Al cobrar se abre el ticket encima de la pantalla, con el cambio en grande y el detalle de lo que se llevó. Desde ahí se puede:
- Imprimir: sale por impresora térmica de 80mm. Quien no tenga una obtiene
una hoja con el ticket arriba, que sirve para guardarlo o mandarlo en PDF.
- Enviar por correo: se escribe el correo del cliente y le llega el
comprobante. No hace falta que esté dado de alta como cliente.
El correo le llega a nombre de tu negocio, no de CleverCloud: quien lo recibe te compró a ti. La dirección sigue siendo la nuestra porque es la que está verificada para enviar; mandarlo desde un dominio sin verificar lo tiraría a spam.
El mismo ticket se abre desde Ventas → Ver ticket, que es donde se resuelve "¿qué traía el 47?" a media tarde.
No es una factura fiscal y el comprobante lo dice.
Se vende aunque el sistema diga que no hay
Si el sistema cree que ya no quedan y el anaquel dice que sí, la venta pasa igual y la existencia queda en negativo.
Es deliberado. Un mostrador que se niega a cobrar con el cliente enfrente es un mostrador que se abandona a la segunda vez, y el anaquel siempre manda sobre el número. El negativo no es un error: es la señal de que hay que contar.
El corte
Al cerrar se ve lo que debería haber en el cajón y se escribe lo que contaste. Si cuadra, Es lo que hay llena el campo de un toque.
Lo esperado es:
fondo con el que abriste + cobrado en efectivo + lo que metiste − lo que sacaste
Solo cuenta el efectivo. Lo de tarjeta no está en el cajón, y sumarlo obligaría a restarlo a mano justo cuando ya quieres cerrar.
Por eso existe retirar o meter: el depósito al banco de media tarde es un retiro legítimo, y sin registrarlo aparecería como un faltante.
Cancelar un ticket
Devuelve lo vendido al inventario y saca el dinero de Ingresos, pero el ticket no desaparece: queda marcado con su motivo. Un folio que se borra deja un hueco que nadie puede explicar tres semanas después.
Varias cajas, varias sucursales
Una sucursal puede tener varias cajas cobrando al mismo tiempo, cada una con su turno y su responsable. Cada caja descuenta del almacén que tenga asignado.
Si tienes un solo local con una caja, nada de esto se te pregunta: se crea solo.
Los ajustes de esta App
Arriba, en la barra, hay un engrane con los ajustes de Punto de venta. Solo lo ven el dueño y los administradores, por lo mismo que Configuración no se reparte con permisos: quien puede cambiar las reglas de la caja puede cambiar cuánto se cobra.
Lo que se toca ahí vale para todo el Workspace, no para tu sesión: si tienes tres cajas, las tres empiezan a comportarse igual en cuanto guardas.
Cada aplicación tiene los suyos y no opina de las ajenas. Aquí viven las reglas de cómo se cobra en el mostrador; a cuántas piezas se avisa que un producto está bajo se decide en Inventario.
Un Workspace recién abierto no tiene que configurar nada: todo arranca con lo estándar, y lo que no toques se queda así. Y cada cambio queda apuntado en la bitácora de Configuración con quién lo hizo y qué movió.
Dos listas de precios
Si tu negocio ofrece un precio más bajo a quien se lleva más, el mostrador lo aplica solo. No hay un botón que apretar ni un descuento que teclear.
Hacen falta dos cosas:
1. En Inventario, capturarle a cada producto su precio de mayoreo. El que se deje vacío no entra a la segunda lista. 2. En el engrane de esta App, encender la segunda lista y decir a partir de cuánto.
Se mide por ticket completo
El mínimo no es por producto: es lo que suma toda la venta. Con el mínimo en 10, seis litros de un químico y cinco de otro son once, y los dos bajan de precio aunque ninguno llegue a diez por su cuenta.
Solo cuentan los productos que tienen precio de mayoreo. Una escoba sin segundo precio ni suma para el mínimo ni cambia de precio, así que un ticket de tres litros más ocho escobas no dispara la tarifa. Es lo que deja usar el mayoreo en unos cuantos productos sin que el resto del anaquel lo active.
El ticket lo dice
Mientras cobras, el ticket enseña "Precio de mayoreo" y cuánto lleva la venta. Cuando falta poco, dice cuánto falta —que es justo lo que hay que decirle al cliente para que se lleve un poco más—. El comprobante impreso también lo lleva, así que dentro de tres semanas se puede saber por qué aquel ticket salió más barato.
"Dame $200 de eso" se cobra exacto
Un renglón pedido por dinero se cobra tal como se tecleó: $200 son $200. Ni se recalcula con el precio de mayoreo ni cuenta para el mínimo. Lo que sí cambia es cuánto se lleva: si la venta ya va a precio de mayoreo, esos $200 alcanzan para más litros. Si agregas el mismo producto por cantidad, queda en un renglón separado: solo esa cantidad participa en el mínimo, sin importar el orden en que capturaste ambos renglones.
Lo que no hace
El mayoreo es de la caja. Un pedido de la App de Pedidos y una cotización se cobran con el precio normal, aunque lleven cien litros.
Y nunca sube el ticket: si por un dedazo el precio de mayoreo quedó más caro que el normal, se cobra el normal. Inventario te avisa al capturarlo.
Consultar ventas con el Cerebro
Abre Pregúntale al Cerebro dentro del Workspace que quieres consultar. Puedes tocar una sugerencia o escribir el periodo:
| Pregunta | Qué suma |
|---|---|
| Ventas de hoy | Los tickets de hoy |
| Ventas del 8 de septiembre de 2026 | Los tickets de ese día |
| Ventas de esta semana | De lunes a domingo de esta semana |
| Ventas de la semana pasada | De lunes a domingo de la semana anterior |
| Ventas de este mes | El mes calendario actual |
| Ventas de agosto de 2026 | Ese mes completo |
| Ventas de agosto | El agosto más reciente que ya empezó |
| Ventas totales | Todo el historial de Punto de venta |
Necesitas Punto de venta instalado y permiso para abrirlo en ese Workspace. Dueño y administrador ya tienen acceso; si eres miembro y no lo tienes, pídeles que lo revisen en Usuarios o Configuración. No necesitas tener una caja abierta.
La respuesta muestra el total, el número de tickets y las fechas del periodo. Suma todas las cajas y sucursales del Workspace, con todos los métodos de pago, y excluye los tickets cancelados. Las fechas usan el horario de Ciudad de México: cada día empieza a medianoche. Los periodos actuales incluyen lo registrado hasta el momento de consultar. Si no hay tickets, muestra cero.
Es el importe vendido en caja; no es utilidad ni efectivo disponible en el cajón. No suma de nuevo los ingresos que esos tickets generaron ni incluye pedidos o cotizaciones de la App Ventas. Cancelar un ticket hace que deje de contarse cuando vuelvas a consultar, aunque se haya vendido en un periodo anterior.
Esta primera acción solo consulta. No cobra, cancela, cambia precios ni modifica tickets. Admite un periodo por pregunta; todavía no compara periodos, desglosa varias semanas ni filtra por caja, vendedor, cliente o producto. Para esas peticiones explica su límite y ofrece el manual; no entrega un total general fingiendo que aplicó el filtro.
Un mes sin año es el más reciente que ya empezó. Dicho en septiembre de 2026, «ventas de agosto» son las de agosto de 2026 y «ventas de septiembre» las del mes en curso; «ventas de octubre» serían las de octubre de 2025, porque el de 2026 todavía no llega. No tienes que repetir el año, y como la respuesta trae las fechas del periodo, si no era el mes que querías lo ves y lo vuelves a preguntar con año.
Un rango de fechas no se ensancha. «Del 1 al 31 de agosto de 2026» es agosto completo y lo contesta; «del 1 al 30 de agosto de 2026» no lo es —agosto tiene 31 días—, así que en vez de darte un total con un día de más te ofrece el mes completo y tú decides. Para pedirlo, escribe la consulta completa que te ofrece —por ejemplo, «ventas de agosto de 2026»—; un «sí» solo no indica el periodo. Un rango que cruza varios meses todavía no se puede: lo dice y lo registra para revisión.
Cuando no puede hacer algo, te manda al manual de donde estabas. Antes te ofrecía siempre el de Punto de venta, aunque hubieras preguntado desde otra pantalla. Ahora el enlace es el de la App en la que estás, y si la petición encaja con el manual de otra, te ofrece ese.
Las respuestas guardadas se leen con el permiso de su App. Una consulta hecha desde Punto de venta solo la lee quien entra a Punto de venta; si te quitan ese acceso, deja de aparecerte también el historial. Las que no salieron de ninguna App las sigues viendo como antes.
Si no queda claro el periodo, te pide precisarlo. Cada pregunta es independiente: escribe «ventas del mes pasado» en lugar de «¿y el anterior?». Al cambiar de Workspace, el chat se limpia para no mezclar resultados de negocios distintos.
Lo que preguntas seguido queda hilado, pero el Cerebro no recuerda. Mientras no cambies de Workspace, las preguntas de la misma charla se guardan juntas, y eso nos sirve para leer una aclaración junto a la pregunta que la provocó y decidir qué habilitar después. Cerrar y volver a abrir la burbuja no empieza otra charla: sigue siendo la misma y verás lo anterior. Aun así cada pregunta se responde por su cuenta, así que escribe el periodo completo en todas.
Y el historial de esas consultas pide el mismo permiso que las ventas. Las respuestas llevan cifras de caja, así que solo las lee quien conserve acceso a Punto de venta en ese Workspace —además del dueño y el administrador—. Si te lo quitan, dejas de poder abrirlas aunque las hubieras preguntado tú.
Si falla la consulta, tus ventas siguen guardadas. Revisa tu acceso y vuelve a intentar; un fallo no se presenta como cero ventas. Las preguntas consumen el saldo del Cerebro, igual que las otras consultas. Los casos que no puede resolver se registran para revisión, sin prometer una fecha de respuesta.
El Cerebro tiene un límite de consultas por día. Si lo alcanza, te lo dice y se renueva al día siguiente; esa pregunta no se te cuenta y lo que tengas escrito se queda donde está. No es un error tuyo y volver a intentarlo en ese momento no lo cambia.
Otras veces el Cerebro contesta que está saturado. Eso no es el límite del día ni un problema de tu pregunta: vuelve a intentarlo en un minuto y sale.
Preguntarle al Cerebro por esta lista
Desde Pregúntale al Cerebro, dentro de este Workspace, puedes preguntar por esta información sin abrir la App: cuántos hay y cuáles son.
Turnos de caja
Puedes acotar por: todavía abiertos; que no cuadraron.
También puedes buscar por quién lo abrió, caja o sucursal: dile un nombre y te acota a eso.
Se puede ordenar del que más vendió al que menos, del más descuadrado al menos.
Tickets
Puedes acotar por: de hoy; pagadas en efectivo; canceladas.
También puedes buscar por detalle del ticket o cliente: dile un nombre y te acota a eso.
Se puede ordenar del folio más alto al más bajo, del más grande al más chico.
La respuesta trae cuántos son y hasta veinte renglones; si hay más, te lo dice y te manda aquí para verlos todos. No es un volcado: enseña solo unas cuantas columnas, no todo lo que la App guarda.
Solo acota por lo que esta lista sabe acotar. Si pides un filtro que no existe, te dice cuáles hay en vez de darte la lista completa fingiendo que lo aplicó. Necesitas la App instalada y permiso para abrirla; si no, te lo dice y no te enseña ninguna cifra.
Configurar esta App hablando con el Cerebro
Los ajustes de arriba también se mueven hablando. Desde Pregúntale al Cerebro, dentro de este Workspace:
«a partir de hoy damos mayoreo desde diez litros»
| Tuerca | Qué es |
|---|---|
| Segunda lista de precios | se enciende o se apaga |
| A partir de | cuántas unidades tiene que sumar el ticket |
Siempre pregunta antes. Te enseña qué va a cambiar y de qué valor a qué valor, y no hace nada hasta que dices que sí. Ese «de → a» no es adorno: es la única forma de notar que entendió otra cosa.
Solo mueve lo que nombras. Si pides subir un umbral, el resto se queda como estaba. Y si pides algo que ya está así, te lo dice en vez de fingir un cambio.
Solo el dueño o un administrador. Es la misma regla que la pantalla de ajustes, y la comprueba la base: quien puede cambiar las reglas puede cambiarlo todo, así que no se concede con una casilla.
La confirmación caduca en cinco minutos y sirve una sola vez. Si tardas o pulsas dos veces, te lo vuelve a proponer en vez de hacerlo dos veces.
Cada cambio queda en la bitácora con quién lo pidió y qué llave se movió. Un ajuste que se mueve solo y sin rastro es de las cosas más difíciles de depurar que existen.
Con qué se confunde
Ventas persigue tratos que tardan semanas y nadie está esperando enfrente. En el punto de venta el cliente ya decidió, está enfrente, y la venta empieza y termina en treinta segundos.
Cada venta cobrada deja su ingreso automáticamente. Ingresos es todo el dinero del negocio; El punto de venta es solo lo que se cobró en la caja.
servicios
Servicios es la lista de precios de lo que no se toca; no cobra nada. El punto de venta cobra, y hoy solo lo que está en Inventario.
Inventario dice qué hay y a cuánto. Punto de venta cobra y hace que baje.
