Pedidos
el trato que se persigue, y el pedido comprometido que sale cuando se gana — cotizado primero, aceptado después
Es para ti si
- Sus ventas tardan días o semanas en cerrarse y hay producto que entregar
- Cotiza, da seguimiento y tiene que estar detrás del cliente
- Vende bajo pedido para entregar después
- Levanta pedidos en la calle o en casa del cliente
- Pierde ventas porque se le olvida darles seguimiento
- No sabe qué le prometió a quién ni para cuándo
- Cobra un anticipo y entrega después
- Manda cotizaciones y no sabe cuáles siguen vivas
- Pidió cotizar, hacer propuestas o presupuestos
Pedidos
En qué etapa va cada trato, cuánto vale y qué sigue para cerrarlo.
No es el punto de venta
Las dos son puertas al mismo resultado —una venta comprometida— y por eso no compiten. Lo que las separa es si la decisión ya está tomada:
| Falta convencer | Falta entregar | |
|---|---|---|
| Dónde | Pedidos | Punto de venta, o un pedido de aquí |
| El trabajo | cotizar, seguir, cerrar | pedir al proveedor, avisar, entregar |
El punto de venta es para vender en sitio, en mostrador. Pedidos es para el proceso largo: venta bajo pedido a futuro y venta móvil —el que va a ver al cliente y levanta el pedido en su casa—.
Dos secciones, en el orden en que ocurren
Las cotizaciones son lo que mandaste con precio y vigencia, esperando un sí. Los pedidos son lo que ya se comprometió: qué lleva, para cuándo lo prometiste, cuánto abonó. Una cotización aceptada se vuelve pedido, y por eso van en ese orden.
Aquí no hay embudo, y es a propósito. Un pedido no se persigue por etapas —se cotiza o no, y se entrega o no—, así que un tablero de etapas contestaba una pregunta que esta App no tiene. Perseguir a quien todavía no compra es de Prospectos, que lee la misma tabla de tratos y existe para eso; lo encuentras en la salida del menú.
Una cotización es un pedido sin el sí
No es otra App ni otra pantalla que haya que llenar aparte: mismo cliente, mismas líneas, mismo total. Lo único que cambia es si está comprometido.
Lo único que la cotización tiene de más es la vigencia —"estos precios te los sostengo hasta el día 30"—, y pasada esa fecha se marca vencida sola.
Cuando la aceptan no se captura nada otra vez. Se pregunta una sola cosa, para cuándo se lo prometes, y se convierte en pedido. En ese momento —y no antes— el trato queda ganado y lo que lleva empieza a contar en Compras.
Que lo cotizado no cuente como comprometido es a propósito: pedirle mercancía al proveedor por algo que nadie ha aprobado es como se llena una bodega de lo que nadie compró.
Ganar un trato es levantar su pedido
A "ganado" no se llega arrastrando una tarjeta. Ganar significa comprometer qué entregas y para cuándo, así que en Prospectos el botón de _ganado_ abre el pedido con el cliente puesto, y al guardarlo el trato se cierra.
Es lo que evita el tablero lleno de tratos ganados que nunca produjeron nada.
El pedido vende dos cosas a la vez
Cada renglón puede apuntar a un producto de tu inventario o no. Un flete, una instalación, una asesoría se cobran igual y no mueven existencias. Por eso esta App sirve tanto al que despacha cajas de cloro como al que cobra una consultoría, y al taller que cobra las dos en el mismo documento.
Lo que no tienes aparece solo en Compras
Un pedido no baja tu inventario: esa mercancía sigue en el anaquel hasta que se entregue, y descontarla antes haría que el conteo del martes no cuadre.
Lo que sí existe desde que se levanta es la demanda comprometida —lo que ya vendiste y todavía debes—, y es lo que Compras lee en su pantalla de "qué falta". Nadie tiene que avisarle a nadie.
Y se le puede pedir al proveedor desde aquí
La demanda comprometida es una suma por producto: dice _faltan tres_, no _son de Charly_. Cuando lo que se necesita es lo segundo —el cliente encargó algo que no tienes—, cada renglón del pedido tiene su "Pedirlo al proveedor".
Abre la orden de compra con ese renglón puesto y ligado, así que la orden sabe para quién es y el pedido sabe qué orden lo está surtiendo, en qué va y para cuándo llega. Es lo que se contesta cuando el cliente llama a preguntar.
Si todavía no te ha abonado nada, se avisa antes de pedir. Avisa y deja seguir: vender sobre pedido es media vida de un distribuidor y un candado ahí apagaría el negocio en vez de protegerlo.
O se puede mandar a producir, si lo fabricas tú
El mismo renglón, la otra salida: "Mandarlo a producir", y sale únicamente si tienes Producción y entras a ella. Producción no es requisito de Pedidos —la mayoría de los negocios que venden no producen— así que en la mayoría de los Workspaces ese botón sencillamente no está.
Abre la orden de producción con el producto puesto, con lo que falta y con la fecha que le prometiste, ligada al renglón. El pedido dice entonces qué tanda lo está haciendo, en qué va y para cuándo, junto a las órdenes de compra: al cliente que llama le da igual si lo suyo viene del proveedor o de la mezcladora.
Si el producto no tiene receta, se escribe ahí mismo y de ahí se sigue a planificar. Aquí no hay aviso de anticipo: producir gasta materia prima que ya es tuya, no compromete dinero con un tercero.
Los dos botones aparecen al guardar el pedido, en su ficha y por renglón. No pueden estar en el formulario: la liga apunta al renglón, y el renglón no existe hasta que el pedido se guarda.
El anticipo no es una venta
Es dinero que entró contra algo que no has entregado. Se registra como su propio ingreso y al entregar solo se cobra lo que falta, así la suma de los dos es el total del pedido y ningún peso se cuenta dos veces.
Meterlo como venta del día cuadraría la caja mintiendo en las ventas: habrías cobrado algo que no salió del almacén.
Fiar es cobranza desde el día uno
Cuando marcas el pedido a crédito, lo que te van a deber aparece en Ingresos como por cobrar en ese momento, con la fecha en que quedaron de pagarte. No espera a la entrega.
Es lo que hace falta para cobrar: la venta se acuerda hoy y se entrega en tres semanas, y en esas tres semanas el compromiso ya existe. Si solo apareciera al entregar, la única pantalla que sabría de ese dinero sería esta, y aquí vive como pedido, no como dinero.
De contado no cambia nada: ese ingreso nace el día de la entrega, cobrado, porque es cuando el dinero entra de verdad.
La deuda se mueve sola con el pedido. Si le cambias los renglones, si te abona, si pasas el pedido a contado o si lo cancelas, lo que te deben se corrige solo. Nunca hay que ir a Ingresos a arreglarlo a mano.
Entregar cierra el círculo
Al entregar baja tu inventario y el pedido se cierra. De contado, ahí se registra el ingreso de lo que faltaba cobrar. A crédito no nace uno nuevo: el que ya existía queda cobrado si el cliente llegó con el dinero, o sigue por cobrar con su fecha. Si el anaquel no alcanza, la existencia queda en negativo: eso es la señal de que hay que contar, no un error.
Preguntarle al Cerebro por esta lista
Desde Pregúntale al Cerebro, dentro de este Workspace, puedes preguntar por esta información sin abrir la App: cuántos hay y cuáles son.
Puedes acotar por: sin entregar; esperando al proveedor; listos para entregar; ya entregados; se pasó la fecha prometida; cotizaciones vigentes; cotizaciones vencidas.
También puedes buscar por cliente, folio o nota: dile un nombre y te acota a eso.
Y elegir entre los pedidos comprometidos, las cotizaciones.
Se puede ordenar del folio más alto al más bajo, del más grande al más chico, del que se entrega primero al último, de la que vence primero a la última.
La respuesta trae cuántos son y hasta veinte renglones; si hay más, te lo dice y te manda aquí para verlos todos. No es un volcado: enseña solo unas cuantas columnas, no todo lo que la App guarda.
Solo acota por lo que esta lista sabe acotar. Si pides un filtro que no existe, te dice cuáles hay en vez de darte la lista completa fingiendo que lo aplicó. Necesitas Pedidos instalada y permiso para abrirla; si no, te lo dice y no te enseña ninguna cifra.
Con qué se confunde
El embudo —perseguir a quien todavía no compra, por etapas— vive en Prospectos y solo ahí. Aquí empieza cuando ya hay algo que cotizar: qué lleva, a qué precio, para cuándo. Las dos escriben en la misma tabla de tratos, así que un trato ganado en Prospectos aterriza aquí como pedido sin volver a capturarlo.
Lo que las separa no es qué se vende, es si la decisión ya está tomada. En el punto de venta el cliente está enfrente y la venta dura treinta segundos; aquí se cotiza, se persigue y se entrega después.
Pedidos dice qué te compraron; Compras dice qué tienes que pedirle a tu proveedor para poder entregarlo. Lo segundo sale solo de lo primero.
El pedido deja su ingreso solo: de contado al entregar, a crédito desde que lo levantas. Ingresos es todo el dinero del negocio; Pedidos es solo lo que se vendió y lo que falta entregar.
